lunes, 28 de marzo de 2011

Hundimiento del Titanic contado por el iceberg


Un día, yo estaba muy tranquilo hablando con mis amigos, los icebergs, cuando vi que venía un barco. De repente, chocó contra mí y yo, le abrí seis grietas en seis de sus bodegas. A causa de estas grietas, el barco se hundió. Primero, la proa muy rápido se sumergió, hasta que la popa se levantó tanto, que hizo que el barco se partiera por la mitad, provocando con ello que se hundiera muy pronto. Sobrevivió muy poca gente. A partir de ese día, no pude parar de pensar en ello, hasta que se me ocurrió una idea: contárselo a la gente para ver si así se me olvidaba, y así fue.


Cristina González

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