domingo, 13 de mayo de 2012

Adivinanzas

Los alumnos de 1º ESO A han recogido y escrito 27 adivinanzas para ti, resuélvelas y dentro de una semana te ofreceremos las soluciones:


1. Es blanca como la nieve,
es negra como el carbón.
Las patas como una vela,
el cuello como una hoz.

2. Llevo pijama a diario,
sin guardarlo a diario.

3. ¿Qué es, qué es?
Del tamaño de una nuez,
Que sube la cuesta y no tiene pies.

4. Perenne, frondoso,
con frutos para todos los gustos,
algunos alegran la mente,
y otros dan sustos.

5. Objetivo de los niños,
vestido de papel,
aunque a veces los adultos,
también gozan de su morena piel.

6. Letras volando,
que en orden están,
forman palabras
y sentido a la lengua dan.

7. Cuándo reúno mis dos partes
es cuando separo.

8. Plata no es oro tampoco ¿Qué es?

9. Estoy muy bien guardada,
pero siempre mojada

10. Blanco soy como la nieve,
me sacan de una caña,
y aunque soy del otro mundo,
ahora ya nazco en España.

11. Zumba que te zumbarás,
van y vienen sin descanso,
de flor en flor trajinando
y nuestra vida endulzando.

12. Puedo ser alegre o triste,
según quien me toque esté:
con que me rasges las cuerdas,
buen sonido emitiré.

13. De rama en rama va,
no tarda en abrir su plátano
es muy impaciente.
Es bonito según la gente.
¿Qué es?

14. Bípedo,
con dos ojos y dos orejas.
Erguido,
con muchos pelos en la cabeza.

15. El primer homínido fue,
tiene un nombre muy especial,
los "Beatles" han compuesto
este nombre tan celestial.
16. Es un animal muy pequeño,
siempre está acompañado de una bruja.
Es tejedora, y siempre está tejiendo a todas horas.

17. Más ciego que Rompetechos,
nos estropea el jardín,
bajo la tierra vive él.
¿Sabes tú qué animal es?

18. Cambia al instante de ropa,
difícil es verle a él,
los insectos son su comida,
¿eres capaz de saber quién es?

19. Siempre nos estropea la mañana,
un poco más de tiempo le pido,
mas el no me deja tanto tiempo,
¿Sabes tú qué es lo qué me fastidia?

20. Un animal marino,
con unos pocos quilos de más.
Cuando quedes para comer con ella,
ella ya va llena.

21. Un marino subacuático,
un mamífero diferente.
Tiene pico, pero no alas.
¿Qué animal es?

22. No te puede ver,
por debajo de la tierra anda.
Esto podrá ser real,
si lo lográs encontrar.


23. Cómete la “E” y pon una “A”,
 mírala muy bien y échala a volar.

24. Aunque tiene dientes y la casa guarda,
no muerde ni ladra. 

25. Gira, gira sin cesar;
 sube, baja y quieto está.

26. En el cielo de verano,
brillan y brillan;
se encienden y se apagan
pero no son bombillas.

27. Me escriben con cuatro letras,
significo claridad,
si me quitan una letra
una queda y nada más.

 28. Se parece a un libro pero no lo es,
si te veo no te lo diré porque no te conoceré.

29. A veces grita mucho,
y otras no tanto,
si te lo digo en alta voz,
puede que no se escuche tanto.

30. Te abrigará tanto como un chal,
pero cuando el viento haga eco,
algo de frío en los brazos tendrás.

La chimenea del Titanic, cuenta el naufragio


Yo estaba tan ilusionada, por fin había llegado la noche de mi inaguración.Yo era la chimenea central del gran salón del barco. El primer día fue muy ajetreado, todos los pasajeros que pasaban por el salón de primera clase se quedaban admirando mis preciosos acabados de madera. Me sentía muy especial. Al día siguiente, hacía más frío y mucha gente se acomodó en los sillones dispuestos a mi alrededor para calentarse con mi fuego. Quería que fuese así todo el viaje, pero, de pronto, oí un ruido muy fuerte.Yo no comprendía qué pasaba, sólo veía a la gente corriendo de aquí para allá. Entonces vi el agua que empezó a cubrirnos. Poco a poco me fui sumergiendo. Cuando quise darme cuenta, estaba en el fondo del mar.
Nuria, 1º ESO A

viernes, 4 de mayo de 2012

El hundimiento del Titanic, contado por una brújula

              
      El 14 de abril de 1912 fue un día que nunca olvidaré,os contaré lo que pasó:
      Estaba señalando hacia el norte,cuando el capitán me cogió y me caí al suelo. Se me rompió la aguja y me tuvieron que llevar a arreglar. Cuando ya estaba reparada, me fijé en que un iceberg se encontraba tan cerca del barco que chocó contra él.
      Murieron muchos pasajeros, pero yo logré salvarme.
                                                                                     La Brújula.
Patricia, 1º ESO A

miércoles, 18 de abril de 2012

Titanic desde la proa


Estoy asustada  porque he oído al capitán cómo le decía a los tripulantes que el barco tiene seis brechas a causa de la colisión. Todo el mundo se alteraba  porque no sabía si en sus camarotes habría  suficientes chalecos salvavidas. La gente también le preguntaba al capitán si disponía de suficientes botes salvavidas y si ya había avisado a la naviera.
Sandra, 1º ESO A

La lámpara cuenta el hundimiento

Sí, yo era aquella lámpara del salón, la que iluminaba toda la gran sala y si mis velas se apagaban, dejaban a la gente ciega como un topo. Un día se oyó un estruendo y me caí. Mi vida se acababa ahí. Pero no fui la única víctima, sino que también perdió la vida la gente sobre la que me desplomé.
Pedro, 1º ESO A

lunes, 27 de febrero de 2012

Historia del Titanic contada por un ancla

Aquel 10 de abril de 1912 partimos del puerto de Southampton; a mí ya me habían sacado del agua para comenzar el viaje. Estuvieron bastante tiempo sin utilizarme. Cuatro días más tarde, el 14 de abril de 1912, alguien avistó un iceberg, intentaron echarme al agua pero me negué, era demasiado castigo para un ancla estar cuatro días sin tocar agua. Finalmente chocamos contra el iceberg y el barco se agrietó por seis partes, y después de ese largo tiempo sin contacto con el  agua me caí al mar... he disfrutado demasiado, porque aún sigo allí y no logro salir.
Rubén, 1º ESO A

La tarima de cubierta cuenta el accidente del Titanic

Hace unos segundos no veía nada, pero después de que me abrillantaran y fregaran puedo ver perfectamente. Me estaban dejando reluciente, porque esa noche según rezaba el cartel que colocaron en la barandilla, harían una fiesta en honor al primer mes que los tripulantes llevan en el barco. Tras horas y horas de que el mar me estuviese salpicando, por fin el personal del barco se puso en movimiento. Empezaron a traer pesadas mesas de madera cubiertas por manteles blancos. En cada mesa había seis bandejas de plata con exquisitos manjares en ellas. Transcurrida la tarde, nadie me pisó salvo una pareja de tortolitos, que aparte de pisarme, se colgaron en la barandilla, que, muy enfadada, tuvo que sujetarlos. Llegó la noche, cada vez me pisaba más gente: las mujeres, arrastraban sus largos vestidos de cola arañándome y pinchándome con sus tacones de aguja. Los hombres me rallaban con sus zapatos, los músicos, me hacían daño con la punta del contrabajo, y miles de niños correteaban por todo mi cuerpo. La noche transcurrió así, hasta que el barco chocó contra algo que me congeló hasta las astillas. La gente, aterrorizada, vertía sobre mi líquidos pegajosos que llevaban en cacharros transparentes y los manjares que contenían las bandejas. El agua cada vez me cubría más, hasta el punto en el que la sal se me metió en lo más hondo de la madera. Nadie quedaba ya en el barco. Sentía cómo el barco se hundía lentamente hasta tocar fondo. Por eso ahora solo veo pasar habitantes marinos y el reflejo de la luz del sol y de la luna.
Noelia, 1º ESO A

La escotilla cuenta el hundimiento del Titanic

La noche del domingo 14 de abril de 1912 notaba que el viento azuzaba demasiado, pero no sabía por qué.                                                                             
Con la fuerza con la que soplaba consiguió abrirme, y pude darme cuenta de que nos íbamos a estrellar contra un iceberg.
Intenté avisar, pero nadie me oía; a las doce menos veinte ya habíamos colisionado y, de repente, se abrieron seis grietas en las bodegas.
Antía, 1º ESO A

Historia del Titanic narrada por el timón

Un día, desafortunado para algunas personas, exactamente el 14 de abril de 1912, el trasatlántico que yo conducía, chocó contra un iceberg. El barco, al chocar contra aquella masa de hielo, sufrió seis pequeñas grietas, las que causaron que todos nos hundiéramos. A mí me manejaba el capitán Edwar John Smith, que intentaba girarme para salvar el barco, pero no fue posible.
Hoy estoy expuesto en un museo en el que todos me miran con interés.
Laura, 1º ESO A

Historia del Titanic narrada por un bote salvavidas

 Hola, soy un bote que hace tiempo iba enganchado en un crucero, el Titánic, que se dirigía a Nueva York, cuando chocó con un iceberg  que causó seis grietas en las bodegas. A causa de las aberturas, el Titánic empezó a hundirse y gracias a mí, el bote de proa babor, se salvaron varios niños y mujeres.
Lía, 1º ESO A

domingo, 12 de febrero de 2012

El camarote 314 relata el naufragio


Domingo,14 de abril de 1912

Los huéspedes que habían pasado las últimas noches en mí, se habían ido muy temprano,y aún no habían regresado. Estaba muy cansado, además de los muebles y los bártulos de los huéspedes, me sentía muy incómodo porque el servicio todavía no había pasado por el camarote 314 (que soy yo); aún estaban en el 217 y éramos 1703 camarotes. Te preguntarás por qué sé tanto sobre el Titanic,pues porque he escuchado a los huéspedes hablar sobre este tema. Eran las 7 de la tarde y empecé a notar que todos esos trastos se movían.

De repente oí un grito que decía: -¡Pónganse los chalecos salvavidas que encontrarán en sus camarotes!. Se oían los pasos de la gente corriendo desesperada,cuando, de repente,los huéspedes entraron y se pusieron el chaleco salvavidas lo más rápido posible. Volvieron a salir, ese fue mi último contacto con los humanos hasta ahora. Quedé totalmente inclinado, cuento esto por si a mí y a todos estos enseres nos pasa algo,que se tenga constancia de mi historia y que sepan que dudo mucho que el servicio pase por aquí nunca.

Atentamente, el camarote 314.
Lidia, 1º ESO A

viernes, 16 de diciembre de 2011

Microrrelatos

Se miraron cara a cara los dos equipos, justo antes de empezar un          
duelo a muerte.
-¡Prepararos!-Dijo el utillero.
Y de repente se veían separados por una gran muralla de humo negro.
Antía, 1º ESO A

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El columpio

 El columpio se balanceaba suavemente y fue entonces cuando la chica avistó una sombra. Pero ella no sabía que aquella sombra era la del  hombre que pronto le arrebataría la vida.
Las farolas empezaron a parpadear ,y cuanto más se acercaba el individuo, más rápido parpadeaban las luces. La chica, sin tiempo a reaccionar, se quedó paralizada y, cuando quiso darse cuenta, el cuchillo ya le había atravesado su corazón.
Noelia, 1º ESO A

martes, 6 de diciembre de 2011

En un barrio de la ciudad de Nueva York, los policías están trabajando horas y horas extras de guardia para atrapar a los asesinos que andan sueltos por la ciudad. Disponen de un idioma secreto de miradas, que con un solo pestañeo, deciden matar a alguien. Los policías no consiguen atraparlos, porque se esconden muy bien y si te acorralan, no durarás mucho. Son tantos y tan hábiles que ningún policía de Estados Unidos ha conseguido encerrar a ninguno de ellos en la cárcel. Los expertos creen que pronto todos seremos cómplices.
Rubén, 1º ESO A

martes, 25 de octubre de 2011

Comienza el nuevo curso!!!


El curso 2011-2012 empezó a andar y ya podemos presentar algún fruto... Los alumnos de 1º ESO A debían escribir un relato de terror en el que eran obligatorios una serie de términos. Éste fue el relato seleccionado:

Estaba en el escritorio redactando una carta para el periódico, cuando se me partió el lápiz y empecé a sangrar levemente por la mano. La lavé y me fui a la cama, ya que estaba agotado.
A la mañana siguiente me levanté, como siempre, sin ganas de hacer nada. Cogí un libro de la sala que estaba escondido entre dos tomos de la enciclopedia, y me puse a leerlo. Al terminar el primer capítulo me corté con la última página. Fui al baño a echarle agua y jabón, cuando oí un estruendo. Me acerqué a la habitación principal y allí estaba el reloj de péndulo con los cristales a su alrededor y siniestras manchas de sangre. Cuando fui a por la escoba, en la cocina encontré un cadáver que reconocí al momento, ¿Sabéis por qué? Porque aquel hombre que estaba tendido en el suelo era yo.

Noelia, 1ºESO A