jueves, 7 de abril de 2011

UN PEUGEOT 206 CUENTA CÓMO MATÓ A UN ANCIANO CUANDO CRUZABA LA CALLE.

Estoy muy arrepentido de haber matado a ese indefenso hombre, pero la chica que me conducía no llevaba las luces encendidas. Cuando el anciano chocó contra el capó, escuché un ruido muy fuerte, y, de repente, lo vi tirado en medio de la carretera, inconsciente. Después, llegó la ambulancia, y se lo llevó al hospital, pero falleció por el camino. Ahora, cada noche, mientras estoy en el garaje de casa tengo pesadillas con el anciano; creo que se me acerca con una pala para matarme.
Jéssica.1º ESO.B

lunes, 28 de marzo de 2011

Hundimiento del Titanic contado por el iceberg


Un día, yo estaba muy tranquilo hablando con mis amigos, los icebergs, cuando vi que venía un barco. De repente, chocó contra mí y yo, le abrí seis grietas en seis de sus bodegas. A causa de estas grietas, el barco se hundió. Primero, la proa muy rápido se sumergió, hasta que la popa se levantó tanto, que hizo que el barco se partiera por la mitad, provocando con ello que se hundiera muy pronto. Sobrevivió muy poca gente. A partir de ese día, no pude parar de pensar en ello, hasta que se me ocurrió una idea: contárselo a la gente para ver si así se me olvidaba, y así fue.


Cristina González

Accidente Peugeot 206


Conducía tranquilamente de regreso a casa. Paré en el semáforo en rojo y continué mi camino. Cuando, de repente, algo se me cruzó delante. Me frené, pero era demasiado tarde. Mi conductor se bajó. En el arcén estaba un anciano ensangrentado y muy quieto.

Escrito por: Alba 1º ESO B

sábado, 26 de marzo de 2011

El hundimiento del Titanic contado por una balsa


Era el cuarto día desde que zarpamos y las cosas estaban muy tranquilas, hasta esa noche. La gente reía, comía y brindaba en el gran comedor del barco, cuando un estruendo resonó en todo el Titanic. Pronto se empezaron a oír gritos de que nos estábamos hundiendo. Los marineros, asustados, nos lanzaron al agua fría. La gente se subió a nosotras, pero no éramos suficientes. Cuando todas estuvimos llenas nos soltaron. Y nos fuimos alejando del barco.

Escrito por: Alba Pazos Torres 1 ESO B

El hundimiento de el Titanic


Miré el reloj de la pared, eran las diez y media. La cena había terminado dando lugar a la música y al baile. Estaba sentada en una silla, cuando, de repente, un estruendo recorrió la habitación. Todos corrieron a los balcones para ver qué había pasado. Por mucho que lo hubiese intentado jamás me habría imaginado que acabásemos de chocar contra un iceberg. El capitán intentó calmarnos diciendo que el choque no era motivo de preocupación Pero todo eso quedó en palabras en el momento que el suelo empezó a inclinarse y salimos para asombrarnos al ver que nos estábamos hundiendo. Pronto reinó el caos, todos corrían de un lado a otro gritando. Los marineros bajaron las balsas y nos dieron un chaleco salvavidas. Me subí a una de ellas que ya empezaba a llenarse. Cuando se llenó por completo la soltaron y nos fuimos alejando del barco. Hasta que, en la distancia, pudimos ver el barco partirse en dos y hundirse.

Escrito por: Alba Pazos Torres 1ESO B


Atropello de D.P.R. contado por el Peugeot 206


Un día, cuando circulaba por la LU-122, un hombre, D. P. R., vecino de A Pastoriza, cruzó para volver a su casa. Venía de comprar unos refrescos en un bar cercano. Cuando pasó por delante de nosotros, ni a mí ni a mi conductora nos dio tiempo a reaccionar, porque ni lo habíamos visto. Por desgracia, el hombre murió en el acto y los vecinos y su mujer se dieron cuenta de ello al oír los gritos de mi conductora. Aunque pueda parecer extraño, ella resultó ilesa.


Cristina González 1º ESO B

Diario de un superviviente del Titanic


Hoy por la mañana me levanté, desayuné y me vestí para disfrutar del crucero en el que viajaba desde hacía unos días. Me puse un vestido nuevo que me había comprado para estrenar en este crucero, y fui a hablar con mis amigas. Más tarde, hacia el mediodía, fui a comer con ellas y con mi marido. Comimos almejas, bacalao y carne. Todo estuvo muy sabroso. Por la tarde, fui a la cubierta del barco a beber un refresco y a tomar el sol. Más tarde, jugamos a las cartas, mis amigas y yo, ya que mi marido se había ido con sus amigos. También fuimos de compras. Ahora, de noche, estoy sentada en la cama de mi camarote escribiendo el diario. Acabo de escuchar un ruido muy fuerte, voy a ver qué pasa.

Cristina González 1º ESO B



jueves, 24 de marzo de 2011

El iceberg

Iba paseando por esas aguas heladas cuando vi un barco, y me acerqué a él, con tan mala suerte que chocó contra mí. Yo me quedé con un agujero a la altura de la línea de flotación. Me dolió oír los gritos de la gente que lloraba al hundise el barco, se salvaron varias personas, pero, aun así murieron muchísimas más... Me hizo llorar hasta derretirme.


Alberto García 1º ESO B

Atropello en A Pastoriza narrado por un Peugeot 206

Atropello en A Pastoriza, narrado por un Peugeot 206



El día del accidente, yo iba tan tranquilo por la carretera en dirección A Pastoriza, cuando noté que de repente mi conductor empezó a ordenarme que acelerara. Llegué al límite de velocidad, y pensé que tal vez frenaría. Pero no fue así. Mi conductor estaba medio enfadado y parecía que pretendía seguir acelerando. Al cabo de un minuto vi pasar rapidísimo el cartel que ponía: A Pastoriza. Después de unos minutos, vi cruzar a un pobre señor. En un instante choqué con él y casi resbalo. Mi conductor siguió su camino hasta que la policía lo detuvo. Después no sé lo que le hicieron, pero menos mal que no se puede condenar a un coche.

Adrián 1ºESO B

Un iceberg choca contra un barco.

Hace muchos años que me iba derritiendo por el Océano Atlántico, y, a lo lejos vi un barco; pensé que iba a girar cuando me viera, pero no lo hizo. Cada vez se acercaba más y más , y cuando estuvo muy cerca de mí, casi rozándome, me fijé en que no tenía a nadie guiándolo, y choqué contra él. Le provoqué seis grietas y el barco empezó a hundirse. El sonido de la gente gritando era música celestial para mí, y en cuanto se hundió del todo me derretí.
Diana Eiras 1º ESO B

miércoles, 23 de marzo de 2011

Muere hombre al ser atropellado por un Peugeot 206

Iba por la carretera , cuando mi marcador de velocidad se puso a más de 200 km por hora. Mis faros antiniebla detectaron a un individuo y, de repente , vi un ovni o mejor dicho un señor que salió disparado a 7 metros de longitud y a 10 metros de altura. Yo me deprimí y ahora mi marcador de velocidad no pasa de 10 km hora.


Alberto García 1º ESO B

Un día en el Titanic según la barandilla

Este frío día el barco estaba, o parecía más frágil. A pesar de su inusual y lujosa cubierta, el barco no me parecía seguro. La gente se posaba en mí para ver el rosado cielo. Era como si las nubes estuvieran ardiendo. Estábamos entrando en zonas menos cálidas; y la tripulación lo notaba. El barco empezaba a tambalearse entre icebergs y piezas de hielo. Toda la gente se iba a sus camarotes. Arreciaba un viento frío. El destino del Titanic era acabar en las profundidades marinas.
Nicolás González Martínez 1º ESO B

Un chaleco

Estaba mirando hacia un iceberg, me empecé a poner nervioso, ya que todos mis compañeros, los chalecos, gritaban tanto que no era capaz de reaccionar (aún así sería difícil ya que no tengo piernas). Nos íbamos acercando y todos corrían alarmados. Chocamos, fue imposible evitarlo; me caí en el casco con el impacto. Sentí cómo nos íbamos hundiendo, porque empezaba a mojarme la espalda. Fue horrible, ya que allí el agua estaba helada. Todo fue desapareciendo poco a poco; hundiéndose, lentamente, menos nosotros, claro. Pasadas tres horas se acercó un helicóptero, que nos rescató y nos vendió a un marinero viejo y solitario.


Carmen Escariz Mella 1º ESO B

El Titanic

20 de diciembre de 1995

Soy Mery, una de los supervivientes del hundimiento del Titanic. Cuando el barco comenzó a hundirse, estaba cerca de los botes salvavidas, rápida cogí un bote y me lanzé al agua. Después vi cómo se hundía aquel grandioso barco. Cuando iba en el bote me encontré con un barco que me rescató, al llegar a puerto vimos que algunos de los pasajeros estaban allí.
Pero no encontré a mi familia. Estaba desesperada.

La corza blanca

Asesinan a la hija de un noble

Esta mañana asesinaron a la hija del conde Don Dionís. Su presunto asesino, el criado, responde a las iniciales G.L.P.
Según él solo había salido a cazar, cuando avistó una corza. Se dispuso a dispararle, pero una voz le dijo que no lo hiciera. Era la voz de Constanza, la hija del noble, que provenía del animal.
Ella huyó y Garcés lo interpretó como una broma. Él le disparó con una ballesta, se acercó a donde había impactado la flecha y vio cómo su querida Constanza se retorcía de dolor.
Ángel y Sebastián 1ºESO B